Cabuqui: sensualidad gastronómica en Ponce

Cuando se habla de sensualidad, la Real Academia Española de la Lengua dice que se trata de “los gustos y deleites de los sentidos, de las cosas que los incitan o satisfacen y de las personas aficionadas a ellos”.

 

Es decir que la sensualidad no es solo el placer, tiene que ver con como se llega y se anticipa ese deleite.

  

Tomando lo anterior como correcto, la experiencia de cenar un martes en la noche en Cabuqui de Ponce, no fue menos que sensual. Un juego erótico entre el personal de la cocina y los comensales en la mesa.

 

Como todo juego sensual, el ambiente físico y emocional tiene que ser el correcto. En este caso los comensales se refugiaron bajo el árbol de nísperos que corona la terraza exterior del negocio.

 

La belleza rústica del sitio complementaba la tranquilidad típica de la ciudad de Ponce un martes en la noche, creando un escenario donde dejar el estrés y el cansancio acumulado durante el día.

 

Como tiburones que detectan sangre en el agua, tanto los meseros como el Chef, David Talavera, percibieron la vulnerabilidad producto del cansancio de sus patrocinadores y se acercaron a la mesa.

 

Pero, para sorpresa del mesero y del cocinero, a pesar del cansancio, los comensales acertaron el primer golpe de la noche.

 

“Me trae un Merlot, el que recomiende. Chef si están amable,  prepare lo que usted desee en torno al vino que escojan” sentenciaron los comensales.

 

El juego cambió inmediatamente, los cazadores ahora eran las presas. Lo que parecía una noche de lujuria culinaria impersonal y prostituida resultaba otra cosa.

 

Ahora era personal, ya no se trataba de meramente de complacer el pedido y cobrar; ahora el chef tenía que enamorar.

 

“Carnes, pescado, pasta” pregunto Talavera buscando un norte que no encontró. La respuesta nuevamente fue, “Chef, lo que usted quiera”.

 

Minutos mas tarde el cortejo comenzaba con unas “bruschettas” de queso feta. Algunas de ellas coronadas por salmón ahumado y otras con cubitos de carnes de cerdo saltados, ambas aderezadas en aceite de oliva.

 

Una  fusión interesantísima que combina las técnicas italianas con sabores del medio oriente donde no se come cerdo.

 

El ambiente informal del patio, el vino y comida que se come con las manos, generó de inmediato un ambiente juguetón de sensualidad y placer.

 

Terminadas las “bruschettas”, el chef lanzó su segunda avanzada. Un platito cubierto de aceite de oliva, en el medio una hoja parra que enrollaba cordero y pasas. ¿Qué puede ser más sensual?

 

El delicado sabor del aceite de oliva complementando y suavizando el rustico sabor de la hoja marinada en limón que a su vez corta el robusto y dulce sabor del cordero y las pasas.

 

Como adolescentes que se dejan llevar por un experimentado o experimentada amante, los comensales, que se entregaron sin reservas al erotismo culinario de Talavera, simplemente disfrutaban sin pensar en nada de la experiencia hedonista.

 

En este momento, el cansancio del día había desaparecido. Los comensales solo estaban en su experiencia. Una especie de “satori” gastronómico si se quiere.

 

Tras otra copa de vino y unos minutos que permitieron internalizar los sabores y texturas saboreadas, el propio Chef hizo su aparición con dos platos.

 

Uno de cordero y atún fresco sobre una salsa de moras azules y mentas en una reducción de merlot. El otro un filete grillado a la perfección con una reducción también de Merlot.

 

La fusión de sabores dulces y salados, las texturas de carne a perfecto termino medio crudo, el complemento entre el vino, el cordero y el atún amarrados por la salsa fue como una explosión de sentidos y placer que culminaba el viaje hedónico que, sin percibirlo, llevaba ya casi dos horas.

 

Después de tal experiencia, qué más se puede pedir.

 

Flan de queso de cabra, eso es lo que a nadie se le ocurriría pedir, pero que solo a la mente “hostigadora” de Talavera se le ocurría servir. ¡Bravo!

 

Wow. Que forma de concluir la noche.

 

En fin, varias cosas se pueden aprender de esta experiencia.

 

Primero, que la máxima de no pedir mariscos los martes como dice en sus libros el Chef Buordain, no es necesariamente cierta.

 

Segundo, que los martes en la noche son extraordinariamente tranquilos para cenar en la intimidad.

 

Tercero y mas importante, cuando usted este cansado y necesite una cena para relajarse, vaya a un lugar que usted conozca, donde lo conozcan a usted.

 

Una vez allí, como si visitara la casa de un o una vieja amante, simplemente desnúdese de sus inhibiciones y deje que su anfitrión o anfitriona los dirija en su viaje de placer.

Anuncios

7 Respuestas a “Cabuqui: sensualidad gastronómica en Ponce

  1. De leerlo se me hace la boca agua…. y mira que soy mística para experimentar…. pero sé que Talavera es bueno en eso y me alegra que Cabuqui sea consistente en su calidad. Bravo por David, Evelyn y Bustillo! Ah y en cuanto al fantasma del Cucharón… cada vez escribes mejor…. enhorabuena!

  2. Amigo del Cucharon Boricua cada dia me disfruto mas sus articulos sobre gastronomia. Al leerlo no pude evitar pensar en “Como agua para chocolate”, “Senora Amiel” y la mejor, “Dona Flor y sus dos maridos”. Siempre lo he dicho, disfruto cuando escribes de gastronomia, como dice la companera Vivien, se nos hace la boca agua… Creo que lo captas y describes con tu otra profesion, aqui lo haces magnificamente con la palabra… Tienes una ezquisita mezcla entre el sentido de la vista y el gusto… Por algo me ligais…

    Chaooo…

  3. Caramba, que acuarela degustativa, pude percivir el olor de cada especia, desgutar los sabores y aun siento remanentes, bien leves y sutiles, de la acides de las moras. Pinto usted un hermoso y suculento cuadro gastronómico, David se sentiría, y así debe ser, honrado. Recuerde que tenemos uno asunto pendiente, a lo mejor ya es hora de echarlo a andar. Cada día sazonas mejor tu retórica, placer leerte.

    Afectos,

    Héctor.

  4. El sabor va más allá que el buen gusto a la retórica, al alimento y a la pasión. Adelante….es un placer leer tus historias gastronómicas.

  5. Pingback: Perdón, pero es que Cabuqui amerita un segundo comentario. « Weblog del Cucharón Boricua

  6. vivian zengotita

    definitivamente,es lujuri,plaser,es sunsual yaque estar paladiando loa ricos platos de david yla esquisita atencion de javier si olvidarnos de los meseros es favuloso.comer en cabuqui es placer.

  7. vivian zengotita

    comer en cabuqui definitivamente es una cconvinasion de placeres.porque paladear la rica comida se david essumamente placentero, ademas de atencion tan personalisada. tambien se anade las atencionesy sobre todola elegancia con el cliente que tiene javier y su personal

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s