La Bicicleta y el Bistro: crónica de un viaje místico

Después de lo sabroso que resultó el usar la bicicleta para descubrir nuevos antros de placeres gastronómicos, decidí intentarlo nuevamente.

 

Como mensaje de los dioses, en esos momentos, llegó La Perla del Sur a casa. En su edición del 28 de mayo del 2007, el rotativo local incluía una reseña de un nuevo lugar en el casco histórico.

 

El Bistro Bocata es el nombre del establecimiento, que según el periódico es “el secreto mejor guardado de la calle Leon”.

 

Esto suena perfecto, un bistro y la bicicleta, qué puede ser mas francés.

 

Así que nuevamente agarré mi buque y pedaleé al centro histórico de Ponce en busca de experiencias sensoriales.

 

Tan pronto doble la esquina de la Isabel y Leon, el viaje tomó otra dimensión, fue como si me transportara en un pedaleo mágico a una callejuela europea.

 

Los árboles, la mezcla arquitectónica de edificios viejos y deteriorados juntos a nuevas construcciones cuidadosamente diseñadas para no dañar las líneas arquitectónicas, la gente caminando, la brisa,  creaban la hedonista imagen.

 

Unos segundos mas tarde, allí estaba, como bien lo describe el periódico, “un local de aspecto casi insignificante en el 11C de la calle León”.

 

De inmediato busque donde amarar el buque y me adentré en sus entreñas. 

 

Su interior, destila paz.

 

Solo 12 silas de hierro ornamental para sentar a sus comensales, entre los que se podían distinguir “los regulares”, da al lugar una atmósfera hogareña.

 

Las ventanas y puertas de hoja, así como la música completan el cuadro. A un nivel casi imperceptible, armoniosas melodías instrumental llenan el silencio del local y opacan el ruido de la calle.

 

Me senté en la primera mesa, primero para ver el que pasa por la calle y segundo para velar el buque.

 

Unos segundos mas tarde llegó Rene, el mesero, con la informal carta.

 

Aún cuando esta no es extensa, se ve maravillosa y complementaba de forma excelente mi experiencia europea en medio del Caribe.

 

Desayuno, Tapas, Bocatas y los especiales para los diferentes días de las semanas constituyen la oferta del simpático establecimiento.

 

No obstante, al leer las opciones que incluye, me di cuenta de dos cosas. Las selecciones no son ajenas o extrañas al paladar boricua., pero definitivamente tampoco no son ponceñas tradicional.

 

La pista que ubica geográficamente este menú, está en una de las opciones de bocata o de tapas, la longaniza de pollo. Esta delicia gastronómica es lo mejor aportación que la zona de Aibonito y Coamo  le han hecho a la gastronomía boricua.

 

Efectivamente, los dueños de este local son los herederos de le Gran Café en Coamo.

 

Pero nada de eso es importante.

 

Lo que si tiene valor es la sazón y el sabor de la oferta culinaria del Bistro Bocata.

 

La sopa del día, fue un suculento y sustancioso asopao de pollo. El robusto caldo es la receta casera que preparaba la mamá de Luís Rodríguez, uno de los dueños.

 

Con sus tiritas de carne de pollo la tasita de sopa es como un suero que revive el cuerpo mientras adormece la mente.

 

A los pocos minutos la bocata de longaniza. Señor, que forma tan eficiente de empaquetar sabor y placer.

 

El panecillo bagette carga la longaniza mientras absorbe toda la “grasita” que suelta el embutido. Esto se complementa de maravilla con la fresca lechuga y el tomate.

 

Simplemente maravilloso.

 

En resumen la experiencia fue de tal agrado que dos horas mas tardes, todavía estaba sentado en es espacio mágico, disfrutando de la comida, la conversación con algunos amigos que me llamaron y llegaron hasta allí.

 

Después de todo eso, solo quedaba, montar mi bicicleta para regresar a la irrealidad que llamamos vida y pedalear a mi casa.

 

Definitivamente, la vida y la comida se disfrutan más a pedal.  

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2 Respuestas a “La Bicicleta y el Bistro: crónica de un viaje místico

  1. Definitivamente de acuerdo. Desde q pedaleo por el centro de Ponce facilmente ha aumentado la cantidad de opciones de almuerzo. Y no solo eso sino la posibilidad de almorzar en un sitio y comer postre o tomar cafe en otro. Super!!!

    Y a propósito también llegue al Bistro Bocata por la reseña de “La Perla del Sur”. Gracias por la recomendación.

  2. No veo las letras. Cucharon ayuda a las “viejitas” cegatas. Sube el tamaño de la letra para “comerte mejor”…

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